Hacia la Micronutrición

Tradicionalmente, la ciencia de la nutrición y el saber médico concerniente a este campo se ha concentrado casi exclusivamente en los llamados macro-nutrientes, relegando a un segundo plano, en el mejor de los casos, a los denominados micro-nutrientes, los cuales pueden ser un eslabón perdido en el mantenimiento y restauración de nuestra salud y bienestar.

 

¿Qué son cada uno de estos Nutrientes?. El tema podría ser tan extenso como la nutrición misma pero a grandes rasgos podemos anotar algunos conceptos.

 

En primer lugar la clasificación entre macro y micro-nutrientes, realmente tiene su base es aspectos más cuantitativos que cualitativos, es decir, se base en la cantidad que requerimos consumir proporcionalmente de cada uno de estos grupos, más que ha su importancia relativa. Mientras los primeros pueden ser requeridos en cantidades de varios cientos de gramos, los requerimientos de los segundos generalmente no superan los miligramos o micro-gramos.

 

Los macro-nutrientes son el grupo de alimentos que consumimos en mayor volumen, son los ladrillos con los cuales se construye nuestro cuerpo y el combustible que lo alimenta. Se dividen en  proteínas, carbohidratos y lípidos, de los cuales todos seguramente hemos escuchado algo y solemos tenerlos en cuenta para el recuento de calorías que pareciera ser lo único a lo que le prestamos atención en la nutrición actual.

 

En el otro lado del espectro, y un tanto olvidados, se encuentran los llamados micro-nutrientes, por no requerirse en tan elevadas cantidades como los anteriores -pero de ninguna manera menos importantes-. Estos son básicamente las vitaminas, los minerales u oligoelementos. Son poderosos agentes catalíticos del metabolismo, sin los cuales la mayoría de los procesos fisiológicos y bioquímicos en nuestro organismo no se podrían llevar a cabo o de la manera correcta.

 

El mundo médico se empezó a interesar por ellos, cuando se descubrió que su déficit severo era la causa de las hoy exóticas y quizás casi extintas patologías como el escorbuto, el beriberi, el raquitismo o algunos tipos de bocio por deficiencia de yodo.

 

Lo que aún no es tenido en cuenta, suficientemente, es el estado sub-óptimo o sub-carencial de los micro-nutrientes, en las diferentes patologías o estados de salud.

 

El punto es que muchas enfermedades crónico degenerativas, los procesos de envejecimiento y la predisposición al cáncer puede verse favorecidos o acelerados por el déficit de dichos micro-nutrientes, así como su suplencia adecuada podría mejorar dichas condiciones.

 

Podemos con relativa facilidad ponderar que cantidad y porcentaje consumimos o requerimos de proteínas, carbohidratos y lípidos. Sin embargo, no podemos cuantificar, con igual precisión, nuestros requerimientos y consumos diarios de minerales como el magnesio, el cobre, el níquel, selenio o de vitaminas como la tiamina, el ácido ascórbico, la riboflavina, el calcitriol, etc.

 

Esta quizás no tan nueva frontera del conocimiento médico y nutricional es el eje central de las llamadas medicinas del terreno, de funciones o, más actualmente, Medicina Funcional.

 

 

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